Centenario en Vidángoz          (8-8-2005)

Ciriaco Salvoch Juanco celebró sus 100 años y recibió un homenaje de sus vecinos y familiares.

«Soy una persona con suerte porque estoy viviendo muy bien y además he llegado a los cien años», así se expresaba Ciriaco Salvoch Juanco en su casa de Vidángoz donde celebraba el cumpleaños. «No me duele nada si acaso tengo mal la vista y las piernas que no me acompañan mucho». El lunes, Ciriaco Salvoch recibió las felicitaciones de sus vecinos que le cantaron la aurora, aunque él, asomado a la ventana, repetía emocionado que no se lo merecía. Le dedicaron una jota con letra alusiva a la celebración y a continuación, unas niñas del pueblo le entregaron flores y la alcaldesa, María José Hualde, una placa conmemorativa.

Los hijos obsequiaron a los vecinos con un aperitivo. Salvoch hace unos años que lleva una vida tranquila y reposada en su pueblo junto con sus hijos y nieto. Lo que más le gusta es escuchar la radio, sobre todo la información de Bolsa « por culpa de unos ahorrillos», según cuentan sus hijos. Ciriaco Salvoch, tiene cuatro hijos y un nieto de su segundo matrimonio. Su primera esposa falleció al nacer su primera hija que murió también a los pocos días. El anciano recuerda su vida como pastor desde niño y sus andanzas en la Bardena y Ejea de los Caballeros. Relata que una vez pernoctó con el ganado en la cueva Montatea, en el Monte de Ejea, y nada más salir de ella se derrumbó. No olvida tampoco la Bardena «blanca» donde tenían el corral «El Caldero». «Llegamos a tener hasta 1.050 ovejas, pero esta vida no me gustaba para mis hijos y cuando convencí a mi mujer, vendimos las ovejas y fuimos a Pamplona». Desde 1996 vivió, en el barrio de la Milagrosa, hasta que pudo volver a Vidángoz en 1997, con sus hijos, su mujer que falleció hace quince años.

(D.L. Diario de Navarra)