GANADERÍA

     La ganadería fue la primera actividad económica humana que se desarrolló en el Valle del Roncal y la que a lo largo de los siglos mayores rendimientos ha proporcionado al Valle.

     Al mismo tiempo es el aprovechamiento de recursos naturales que más ha contribuido a modelar el paisaje vegetal de la zona.

     Poco se sabe de las formas de vida, especies explotadas y otros detalles de aquellos primitivos ganaderos prehistóricos cuyos únicos vestigios son los dólmenes en que enterraron a sus muertos.

     Hay que suponer que ya explotaban razas rústicas de las tres principales especies ganaderas que hoy continúan (ovejas, vacas y caballos) y que su presencia en estos pagos sólo sería en época estival, pues la nieve y la falta de pastos les obligarían a descender a tierras más bajas. Sin duda no disponían de bordas ni tenían posibilidad de almacenar forrajes para la época invernal. ¿Trashumaban ya a la Ribera aquellos pastores roncaleses?

     Cuando ya sí está documentada la presencia de rebaños roncaleses en la Bardena y Ribera es en la Edad Media por lo que se puede afirmar que existe trashumancia desde los puertos estivales de Roncal y Salazar desde los tiempos más remotos.

     Esta utilización de los pastos de la Bardena fue reconocida desde muy antiguo y así la Comunidad del Valle del Roncal es una de las entidades congozantes de las Bardenas Reales.

     Lo que es menos conocido es la presencia de rebaños de ovejas de la Ribera (principalmente de Tudela) en los pastos de Roncal y la trashumancia de las cabañas de vacas roncalesas a las Landas de Burdeos y Gascuña, probada por documentos del siglo XVI.

     La trashumancia de los ganados montañeses a los pastos invernales de las tierras bajas se efectuaba por las cañadas, que también se llamaban altxunbideas, y ahora cabañeras, por donde tenían derecho de paso, previo pago de algunas tasas al paso por los términos de pueblos, castillos y monasterios. La más conocida es la llamada Cañada Real de los Roncaleses que desde Isaba atraviesa el Valle, de Norte a Sur, pasa por Bidangoz, sube a las Coronas, pasa la sima de Illón por el portillo de Ollate, la sierra de Leire, monasterio de Leire, Sangüesa, Javier, Cáseda, sierra de Peña, San Isidro de Pinar, bardena de Cáseda, Bardenas Reales hasta Sancho Abarca.

     En las distintas ordenanzas del Valle del Roncal se manda que las cañadas deben permanecer libres y sin roturar, lo que prueba la importancia de estas vías en la economía roncalesa.

     Durante siglos la cabaña ganadera del Valle rondó las 100.000 cabezas de lanar mientras que el vacuno osciló entre 3 y 6.000 ejemplares.

     A principios de este siglo se inició una disminución de ovejas que tuvo su punto más bajo, en unas 15.000 hacia el año 1975.

     Los pastos altos  que reciben el nombre genérico de «puertos» y que al ser comunales del Valle pueden recibir la visita de los ganados de todos los pueblos del Valle está  considerada como zona de pastos finos y por la aspereza del terreno, de interés para «endurecer» a las corderas de reposición. La temporada estival es corta aquí y no llegaba a los tres meses.

     Para el cuidado del ganado los pastores construían pequeños apriscos y rústicas cabañas, éstas generalmente al abrigo de algún pequeño cortado rocoso o «pikarra».

     Se mantiene un rebaño de ovejas que pastan en el pueblo todo el año,  de raza rasa navarra variante de la aragonesa; así como uno de  vacuno, que no sale del Valle en todo el año, manteniéndose las vacas estabuladas en época invernal, alimentadas a base del forraje recogido en las praderas de siega. Las vacas, y ovejas utilizan los puertos más cómodos y de más fácil acceso y sus cuidadores las vigilan de forma regular, pero no permanecen en las bordas y cabañas de forma permanente como antaño.

 

EXPLOTACIÓN FORESTAL

     El aprovechamiento de maderas y leñas en el bosque se ha realizado desde los tiempos más antiguos pero no empieza a tener verdadera importancia como actividad económica hasta que la madera tiene valor comercial. La recogida de leña para los hogares o la madera para construcción y reparación de edificios se hace cerca de los pueblos o de donde se construye la borda y apenas incide en los bosques.

     La saca de troncos se hace flotando en las aguas del río, sujetos en almadías fue el primer sistema de transporte que permitió explotar los bosques, cuando la madera adquirió un valor comercial o cuando transcendió del Valle el conocimiento de la existencia de sus bosques.

     Este sistema de transporte por almadías no es exclusivo de Roncal sino común a todos los valles pirenaicos desde el Irati hasta Cataluña, pasando por el Aragón.

     En 1407 consta que se transportaron 4 docenas y media de «abetes» para la construcción del Palacio de Olite, bajo el reinado de Carlos III el Noble.

     En 1515 pasan por el Aragón, en Sangüesa, 150 almadías, con un valor de 10.000 ducados, entre los que se deberían contar bastantes procedentes de Roncal, además de los valles altoaragoneses.

     Pero es en el siglo XVIII cuando tiene lugar la explotación en serio de las selvas roncalesas con motivo de las necesidades de la Armada para la construcción de sus barcos y de la construcción del Canal Imperial, en tiempos de Carlos III.

     Por lo general los almadieros conducían su ma­dera en el río concertando su venta con los compradores que les esperaban en los pueblos y en sitios fijos. Caso de no arreglarse en los precios continuaban su viaje río abajo hasta conseguir ventas provechosas.

     Algunos viajes sólo eran hasta Salvatierra o Sigüés, era corriente que llegasen hasta Zaragoza y el algún caso incluso hasta Tortosa. A su paso por pueblos y señoríos muchas veces debían de pagar derechos de paso o «castillaje».

     El tráfico de almadías decayó en siglo XX, al mejorar los transportes por carretera y desapareció totalmente al construirse el embalse de Yesa.

     Las selvas eran propiedad común en todos los tiempos, con sus bosques de pinos, hayas, «abetes», etc. y los vecinos del Valle precisaban licencia de la Junta General para vender árboles o madera, previo pago del derecho de «montaje».

     La saca de madera se ha venido realizando tradicionalmente por medio de caballerías y muchas veces arrastrada en los barrancos. Se utilizaron cables para el transporte aéreo hasta los cargaderos pero este sistema ha caído en desuso.

     Actualmente siguen explotándose los bosques pero las condiciones han cambiado totalmente. Los permisos de corta, marcajes y dirección técnica de los aprovechamientos están a cargo del Servicio de Montes del Gobierno de Navarra y la adjudicación de los aprovechamientos es por subasta pública aunque no hay ordenación de montes.

     Los bosques de hayas y abetos se aprovechan por cortas semicontinuas y con turnos de 150 años y los de pino royo por talas a matarrasa con turnos de 80 años.

 

AGRICULTURA

     Han dejado de cultivarse cereales de invierno y las viejas eras junto a bordas, prueba de que se trillaba al pie de los campos, no son más que un recuerdo de tiempos pasados.

     Los pequeños huertos que rodean al pueblo despiertan con la primavera dando a los lugareños más entretenimiento que fruto.

 

NUEVAS FORMAS DE VIDA

     Hoy la forma de vida del pueblo ha quedado reducida a unas pequeñas empresas que con una estructura  más o menos familiar desarrollan distintas actividades.

Queserías

            Quesería Roncalact

           Tfno y Fax .- 948 47 70 96 (Quesería)

            Tfno.-           948 47 70 13  (Domicilio)

            E-mail: mjhualde@eresmas.com

 


 

             DIEGO ETXEA

              tfno.-  948 47 70 27

 

 


Serrerías

          MADERAS JIMENO s.c.p.

            Tfno.-  948 47 01 55 (Serrería)

             Fax .-   948 47 30 64

             Tfno.-  948 47 70 18 (Domicilio)

               E-mail: maderasjimeno@arrakis.es


Construcciones

URZAINQUI HERMANOS             

Tfno.-    948 47 70 29


Alojamiento

  Casa  Rural

  Ornat-etxea

  Vicky Artuch

  Tfno.- 627 99 18 96

            948  47 71 79

  E-mail: ornat_etxea@yahoo.es

  www.ornat-etxea.com