Justino Navarro Aizagar. Escultor.(Bidangoz 1904 – ¿ ) Nace en el seno de una humilde familia de pastores al principios del siglo XX. Su padre Severiano Navarro y su madre Josefa Aizagar, que daría nombre a la casa donde vivieron (Aizagar)

    Realiza sus estudios en la escuela del pueblo, destacando desde muy pequeño su habilidad por el dibujo y la talla de madera que realiza con su navaja en todos los momentos que tiene libres. Pronto su oficio de pastor le dará esos ratos que necesita para dedicarse a tallar cucharas de boj y todo tipo de miniaturas. Pastoreando por tierras de Isaba, un “turista” se da cuenta de su habilidad y le propone que se vaya a Madrid a trabajar con él, y así lo hace allá por 1930.

    De su estancia allí y de todo lo que en adelante le aconteció tenemos pequeños detalles que no nos dan mucha idea de lo que fue su vida y obra. Sabemos que se dedicó principalmente a la talla de pequeñas miniaturas, camafeos... etc. que fueron su forma de vida.  Pequeñas obras  llegadas a nuestro poder nos muestran su gran maestría y dulzura a la hora de realizar estos trabajos.

 

 

 Crucifijo (Talla en boj)

 

Crucifijo (Detalle)

 

Mariano Mendigatxa Ornat (1832-1918)

    Fue colaborador del Príncipe Luis Luciano Bonaparte en el estudio del dialecto roncalés. Natural de Vidángoz-Bidankoze, era de oficio labrador y estaba dotado de notable talento natural. No tuvo más preparación que la primera enseñanza en la escuela del pueblo pero, a pesar de ello, hablaba muy bien euskera y tenía cierta facilidad para escribirlo y hacer traducciones a ésta su lengua materna, como lo hizo con el "Salmo quincuagésimo" y la balada "Orreaga". Esta última la tradujo para Arturo Campión y fue publicada en la Revista Euskara I, en 1878 (páginas 74 y 75).

    A los 25 años conoció al príncipe Bonaparte cuando, en su tercer viaje a la tierra del euskera, llegó a Bidángoz. Más tarde, en 1867, el príncipe convocó a los que más tarde serían sus colaboradores en San Juan de Luz. Allí acudió Mendigatxa a lomos de su mulo. Tras la muerte de Bonaparte, el roncalés entró en contacto con el investigador Resurrección María de Azkue, con el que colaboró desde 1902 hasta 1916 y al que le hizo llegar, además de sus cartas, cuentos, refranes y canciones de inestimable valor. En sus cartas se reflejan formas de vida, relatos, leyendas y costumbres.

    Sus cartas en dialecto roncalés se publicaron en el número 43 de la revista "Fontes Linguae Vasconum", traducidas por José Estornés Lasa en 1984, y anteriormente en la revista "Euskera", por Alfonso Irigoyen en 1957 y por Faustino de Zerio en 1961.

 

Prudencio Hualde Mayo. (Bidangoz 1823-1879)

    Hijo de Fermín Hualde de Bidangoz y de María Josefa Mayo de Uztarroz. Estudio la carrera sacerdotal y fue nombrado rector de la parroquia de su pueblo natal en 1953, desde entonces vivió en el pueblo hasta su muerte. En este tiempo su lengua, como la de  sus paisanos, era el euskera que practicó hasta su muerte el 9 de diciembre de 1879.

    Desde 1856 hasta 1869 mantuvo relaciones con el Principe-euskerologo Luis Luciano Bonaparte para el cual tradujo al euskera roncalés el Evangelio según San Mateo. Traducción que todavía no ha visto la luz y que se encuentra en posesión del Gobierno de Navarra.

    En el año 1979 el pueblo de Bidangoz le rinde un merecido homenaje coincidiendo con el centenario de su muerte y colocando una lápida en su casa natal (Rakas)

 

 

Homenaje Prudencio Hualde              

Bidangoz 1979